Reinvención de la Arquitectura: El Renacimiento

 


En la plenitud del Renacimiento durante los siglos XIV, XV y XVI han sido un cambio clave para los orígenes a una arquitectura consiente en su tectónica. Las matemáticas, al paso del tiempo durante estos tres siglos, especialmente la aritmética y la geometría, el reconocimiento de simetría y técnicas euclidianas fueron implantadas y estudiadas para la evolución del mundo arquitectónico. El planteamiento de técnicas para crear perspectivas coherentes resultó en un entendimiento más amplio en las prioridades de una estructura y el efecto del ojo humano a su entorno que quiere verbalizar. La búsqueda de ideas para la amplitud de espacios en tiempos antiguos también lidero a ideas vastas de implementaciones e ilusiones asimilando lo que es grande y poderoso. Reteniendo temas aún por verse, remotamente podemos notar que todos ellos se asimilan en llegar a un punto de perfección y llegar a una conexión amplia con la divinidad, obteniendo omnipotencia en medio de la población.

 

En el Renacimiento, se podía observar que el orden y establecimiento eran factores recurrentes que definirían lo que era arquitectura en esos siglos. El establecimiento de proporciones exactas y simetría eran esenciales para obtener este tal orden. Con estos factores combinados, arquitectos del renacimiento se vieron obligados a implementar nuevas técnicas de retículas, estructura y matemáticas. Sin embargo, esta obligación se percibió de manera beneficiosa. Se obtuvieron maneras de construcción nuevas para obtener más maneras de resultados diferentes de la imaginación. Llego tan lejos la arquitectura por estas restricciones matemáticas que, por medio de geometría y aritmética, se logró nuevos estilos de moda en la arquitectura. Santa María del Fiore del arquitecto Brunelleschi es gran ejemplo para esta revolución. El arquitecto uso un sistema geométrico y aritmético creado por el, para crear una retícula especifica para su gran proyecto, asimilando una flor. Esta retícula pudo lograr establecer un sistema estructural preciso que permitió paso a su marca resaltante en el proyecto: el primer domo construido de gran magnitud. Este fenómeno permitió paso a que se esparciera por el mundo y ahora es un establecimiento de poder y divinidad en muchas catedrales.

 

En cada planteamiento en esos siglos, el humano era el centro de atención, y las perspectivas de este en la vida era igual de importante. La arquitectura connotó este factor vital y la desarrollo para resolver problemas que usualmente no se podían resolver solamente con estructura. La realidad visual que conlleva la expresión podría ser manipulada de varias maneras y la arquitectura se enfoca en el punto focal que el ojo humano observa y sus profundidades. El uso de ilusiones y factores resaltantes eran vital para composición dentro de perspectivas llamativas. El cerebro tiende a organizar toda idea que ve, aunque en la obra misma pueda tener alguna imperfección y se obtiene un producto hermoso, aunque tengan muchos errores y crea una imagen de optimización. Durante la época, el arquitecto Bramante Pudo lograr este fenómeno. En la creación para el templo de San Pedro, Bramante recibió de su cliente que tenían que expandir el templo para poner más énfasis a la grandeza de el Señor. No podía lograr esto sin poner a riesgo la estructura del templo, así que uso el arte a su favor. Pinto la crucifixión de Jesús con detalles de profundidad para darle un sentido de imponencia sin arriesgar el templo. Esta técnica se logró usar en muchas ocasiones de la época y se utiliza hoy en día.


Con la grandeza que desarrollo el Renacimiento, la expresión arquitectónica también quería reflejar ese sentimiento. Con cada implementación arquitectónica se buscaba establecer nuevas maneras de expresar una potencia congruente, que en el paso del tiempo sea inolvidable. Esa expresión, con lo que es la estructura en sí, fueron elementos separados y cada uno representa diferentes idealismos. El renacimiento enfocaba la expresión como el acto máximo que una persona puede rendir. Entonces, con es lógica establecida, muchos arquitectos buscaban maneras de emprender eras dos relaciones de la manera más optima para sus obras. Podemos observar este fenómeno con la arquitecta Andrea Paladio y su construcción con las catedrales góticas. implemento este método, en sus arcos, pilares, y penetraciones y en su estructura, con los “flying dutchess”. La arquitecta resaltó el uso de expresión y estructura con una dinámica de interior/exterior. La estructura, situada en el exterior, representaba un patrón corrido de los tales semi-arcos, que proporcionan el orden que el renacimiento buscaba en una estructura. En el interior, no había nada de soporte, solamente un gran espacio de arcos y ventanas con grandes mosaicos, representando la gran divinidad de Dios y sus historias en los vidrios, dándole un sentido de escala e importancia a la catedral.

 

El sentido de las matemáticas, perspectivas y planteamiento del renacimiento solamente lideraba a un solo punto: la perfección. El humano en el renacimiento era la estatura de perfección que Dios ha enviado a la Tierra y todo lo que se descubre en este planeta era complementario a lo que es el humano. Sin embargo, aunque el ser humano sea la obra perfecta, el conocimiento de este era diminuto con lo que realmente es capaz. En medio de las expresiones, se puede incrementar ese conocimiento de maneras vastas. La arquitectura renacentista ha ayudado mucho en la comprensión del humano, ya que el sistema de orden que impone estas, observamos sus expresiones únicas y como las derivaciones de la misma regla ha incrementado el lado creativo y técnico que el ser humano pudiera lograr. El orden renacentista provocó grandes movimientos en culturas futuras y seguirá por su idealismo de perfeccionismo.


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